Quienes Somos
Quiénes Somos
Una historia de familia, viajes y buena mesa
Divino Pecado nació hace más de 20 años, pero algunas de nuestras historias comenzaron bastante antes… y bastante lejos de aquí.
Nuestro bisnonno,Luigi Francesco Aste Debernardis, desarrolló su carrera naval enLa Spezia, ligado a la históricaRegia Marina Italiana, la marina del Reino de Italia.

Alcanzó el grado deContrammiraglio C.R.E.M., perteneciente alCorpo Reali Equipaggi di Marina, posteriormente denominadoCorpo dei Regi Equipaggi Marittimi.
La Regia Marina existió hasta 1946. Con el nacimiento de laRepubblica Italiana, pasó a denominarseMarina Militare, nombre que conserva hasta nuestros días.
Pero detrás del uniforme y del rango había una vida que parece sacada de una novela.
Según el relato que ha pasado de generación en generación en nuestra familia, Luigi Francesco naufragó durante un temporal frente a las costas de África.Sobrevivió durante tres días en el mar y fue el único sobreviviente de su embarcación.
Nuestra nonna nos contaba que, tras alcanzar tierra, fue acogido por una comunidad nativa de la costa deKenia, perteneciente al pueblo que hoy conocemos comoMijikenda.
Vivió junto a ellos durante más de tres meses, compartiendo su vida y sus costumbres, hasta que finalmente pudo ser rescatado.
Pero, al parecer, aquello no fue suficiente aventura.
Tiempo después decidió navegar hacia Sudamérica, atravesando elEstrecho de Magallanes, hasta llegar a Chile.
Y comenzó a traer a la familia.
Llegaron parientes, primos y, más tarde, su yernoJosé Ansaldo Peragallo. Con ellos fueron apareciendo pequeños comercios y emporios, pero también viajaron costumbres, recetas y esa manera tan italiana de entender la vida:
familias grandes, buena comida y largas conversaciones alrededor de una mesa.
Entre los Aste estuvieronNicola, Vittorio, Olga, Antonio, Virginia, Amadeo y Teresa Aste Debernardi, entre otros.

Y cada uno, a su manera, fue dejando una pequeña parte de esta historia.
Antonio Aste Debernardi: de la tierra a la cocina
Antonio Aste Debernardi, nacido en Camogli en 1912, llegó a Chile en 1934, con apenas 22 años.
Después de iniciarse en el comercio en Valparaíso, se instaló en Limache, donde arrendó una extensa chacra y fundó laGranja Avícola Orfilia.
Allí se dedicó intensamente al cultivo del tomate y formó parte de aquella generación de agricultores que ayudó a desarrollar, perfeccionar y expandir a gran escala el cultivo del célebretomate limachino.
Pero Antonio tenía otra pasión que nos resulta especialmente familiar:
la cocina.
Fue uno de los fundadores delClub Ítalo-Chileno de Limache, donde creó y organizó su cocina. Allí enseñó y capacitó a quienes cocinaban en el club, transmitiéndoles muchas de aquellas preparaciones italianas que habían llegado desde Liguria y que en nuestra familia simplemente conocíamos comolas recetas de la nonna.
Pastas, salsas y preparaciones que habían pasado de una generación a otra comenzaron así a salir de la cocina familiar y a ser compartidas con otros.
Mucho antes de que existiera Divino Pecado,Antonio Aste Debernardi ya estaba en una cocina chilena enseñando las recetas de la familia.
Parece que nuestros antepasados no viajaban solamente con maletas.
También viajaban con sus recetas, sus costumbres y sus semillas.

Teresa y la magia de las manos
Y hablar de nuestra cocina familiar es imposible sin detenerse enTeresa Aste Debernardi.
En la familia siempre se decía queTeresa tenía magia en sus manos.
Convertía las pastas en un verdadero arte, trabajando cada preparación con una mezcla dedelicadeza y rigurosidad que la hacía única.
No necesitaba sofisticaciones.
Harina, huevos, tiempo, paciencia y unas manos que parecían saber exactamente qué hacer.
Las masas, los rellenos y las salsas se preparaban respetando los tiempos y las formas aprendidas de generación en generación.
Para Teresa, cocinar no era simplemente seguir una receta.
Era hacer las cosas bien.
Fue la gran chef de la familia.
Muchas de aquellas preparaciones, gestos y pequeños secretos fueron pasando de una generación a otra hasta llegar, de alguna manera, a nuestra propia cocina.
Porque antes de que existiera Divino Pecado, antes de las cartas y los restaurantes,estuvieron las manos de Teresa.

Y quizás allí comenzó realmente nuestra cocina.
Del otro lado de la mesa: Castilla
Pero nuestra historia familiar no termina en Italia.
Por la ramaVivanco–Pereda–Bedón, nuestras raíces nos llevan hasta Burgos y las antiguas tierras de Castilla.
También desde allí llegaron historias, tradiciones y sabores que terminaron formando parte de nuestra mesa.
De esa vertiente española conservamos preparaciones como nuestroscallitos burgaleses.
Desde Liguria quedaron lacima genovesa, las pastas, las salsas y recetas familiares como nuestroFettuccine di Mare, que recuerda al tío Vittorio.
Italia y España terminaron encontrándose, muchas generaciones después, en una misma cocina.

Una tradición que volvió a Italia
La historia, sin embargo, siguió avanzando.
A las recetas de la nonna, a las manos de Teresa y a los sabores heredados de Liguria y Castilla se fueron sumando tambiénlas recetas y la cocina de Ricardo Lizana.
Y luego llegó una nueva generación.
Sebastián Lizana llevó esa tradición nuevamente hasta Italia, donde tuvo la oportunidad de formarse enPiacenza junto al reconocido chef francés Georges Cogny, una figura fundamental de la gastronomía de Emilia-Romaña.

La historia tiene una coincidencia que nos encanta contar:Georges Cogny fue también el primer gran mentor de Massimo Bottura, transmitiéndole las técnicas clásicas de la cocina francesa aplicadas a los extraordinarios productos de la región.
Años más tarde, Bottura se convertiría en uno de los grandes nombres de la gastronomía mundial, llevando a suOsteria Francescana, en Módena, a la cima de la cocina internacional.
Para nuestra familia, sin embargo, lo importante de aquella experiencia fue otra cosa.
Sebastián regresó de Italia llevando consigo nuevos conocimientos, técnicas y una mirada diferente sobre la cocina, que se encontraron naturalmente con aquello que ya venía de generaciones anteriores.
De alguna manera, la historia había completado un círculo:
las recetas que un día viajaron desde Italia hasta Chile regresaron generaciones después a Italia para aprender, evolucionar y volver nuevamente a nuestra mesa.
Y así llegamos a Divino Pecado
Al final, sin haberlo planeado demasiado, terminamos haciendo algo muy parecido a lo que hicieron quienes vinieron antes que nosotros:
reunir familia, historias y comida alrededor de una mesa.
DeCamogli a Valparaíso.
De Bedon, Burgos a Chile.
De Limache a Reñaca.

Marinos, comerciantes, agricultores y cocineros.
Generaciones diferentes, pero una misma manera de entender la mesa.
Hoy, en Divino Pecado, conviven todas esas historias:
las recetas de la nonna,
las manos mágicas de Teresa,
los sabores de Ricardo,
la experiencia italiana de Sebastián
y más de dos décadas de nuestra propia cocina.

Algunas recetas conservan sus nombres. Otras han ido cambiando con los años. Y otras continúan siendo esos pequeños secretos que toda familia se guarda.
Porque la cocina también es eso:
recibir una tradición, respetarla y atreverse a continuarla.
Divino Pecado podrá haber nacido hace más de 20 años.
Pero nuestra historia alrededor de la mesa comenzó mucho antes.
Y todavía la seguimos escribiendo.
Bienvenidos a Divino Pecado.


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